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Ana Katiria Suárez Castro
Revisiones avalada por la SCJN vulnera Derechos Humanos

Ana Katiria Suárez Castro
Fecha: 14/03/2018
Hora: 13:37 hrs.

corporal y a vehículo, forzada si es necesario:

La escritora Ana Katiria Suárez Castro autora del libro En Legítima Defensa consideró que la medida avalada ayer por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) deja en una situación de alta vulnerabilidad a la ciudadanía.

Las revisiones corporales y a vehículos sin que medie orden judicial, solo por la duda razonable que a criterio de la policía puede realizarse, incluso, por la fuerza es un retroceso a cualquier precepto de las leyes, señaló la también penalista y defensora de los Derechos Humanos y de Género.

“En un tema de derechos humanos creo que nos coloca en una situación altamente vulnerable para todos los ciudadanos, ya que no es desconocido para la ciudadanía en general la poca preparación que tienen muchas instituciones policíacas para el ejercicio de su profesión”.

Consideró que los cuerpos policíacos no tienen la suficiente capacitación-como-para no violentar los derechos humanos de la ciudadanía, por lo que no están dadas las condiciones para una determinación de este tipoagregó.

Respecto al Nuevo Sistema de Justicia Penal ya aplicado comentó qué hay varias aristas deficientes.

“Las medidas cautelares para algunos delitos son deficientes, creo que deberían atenderse más a la víctima y a la protección de la víctima y no sólo garantizar las libertades o las facilidades que se le puedan dar a los indiciados, existen muchísimas circunstancias en donde colocan a la víctima en un alto grado de vulnerabilidad por estas condiciones”.

Agregó que sin embargo el Sistema Penal Acusatorio genera un avance en cuestión de burocracia y no retraso o aletargamiento de la impartición de justicia.

Ayer por mayoría de votos, el pleno de ministros de la SCJN apoyó las reformas que se hicieron al Código Nacional de Procedimientos Penales, que habían sido impugnadas por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el entonces Instituto Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública.

Los ministros consideraron como válido que la policía pueda inspeccionar a una persona o a un vehículo en caso de flagrancia o exista una suposición razonable de que la misma oculta entre sus ropas o que lleva adheridos a su cuerpo instrumentos, objetos o productos relacionados con el hecho considerado como delito que se investiga.

Quién es Ana Katiria Suárez Castro

Ana Katiria Suárez Castro es conocida por defender a Yakiri Rubio, una joven que en el 2013 fue secuestrada por dos hombres que la condujeron a un hotel para abusar sexualmente de ella en la capital del país.

Posteriormente uno de los hombres intentó asesinarla, la joven se defendió y asesinó a su agresor en defensa propia, este caso se narra en su libro “Legítima Defensa” que hoy vino a presentar aquí y cuya entrevista se hizo a su llegada al aeropuerto "Heriberto Jara Corona" de este puerto jarocho.

Legítima Defensa es un libro de la abogada Ana Katiria Suárez Castro, quien narra historias de mujeres que han sido abusadas y que al defenderse matan a su agresor, las cuales son encarceladas pese que sólo se defendieron de una agresión sexual.

El libro trata sobre un caso real, el de Yakiri, una mujer de 20 años que en 2013 fue secuestrada, llevada a un hotel de paso, violada y apuñalada por dos sujetos y en legítima defensa priva de la vida a unos de sus agresores y por ello la acusan de homicidio calificado; así manipulando todas las pruebas junto con el otro agresor y en contubernio con la procuraduría capitalina termina en la cárcel.

La escritora narra que Yakiri estuvo en prisión tres meses, pero el proceso duró año y medio, en lo subsecuente lo siguió en libertad cuando obtuvieron la reclasificación del tipo de homicidio calificado por el de homicidio cometido en el ejercicio de su legítima defensa con exceso, después obtuvo la libertad caucional y en finalmente obtuvieron la absolutoria decretando la defensa lisa y llana.

Dijo que fue difícil lograr la libertad de la mujer abusada, pero tuvieron el apoyo de la gente quien hizo presión a la procuraduría y sobre todo las pruebas periciales.

Dijo que durante el juicio desvirtuaron la cantidad de puñaladas con las que apareció el occiso, que fue una y no 14 como lo habían señalado.

Dijo que hubo un número inagotable de violaciones que la procuraduría capitalina cometió en agravio de la víctima.

La abogada señaló que debería ser muy sencilla la acreditación de la legítima defensa, pero se complica si hay violaciones al proceso.

Dijo que el límite de la legítima defensa es el no excederse en la proporcionalidad de los medio usados, pero si está de por medio la vida y teniendo al alcance la única herramienta para poder salvaguardarlas, debe ser dable.

Afirmó que en México hay muchos casos similares al que narra en su libro, es común que ocurra que quien se defiende de una agresión termina siendo encarcelada, lamentablemente.

El libro

La estremecedora historia de la joven y su larga lucha por obtener libertad y justicia. Una narración cruda e intensa de una mujer que se enfrentó a la violencia machista, a las instituciones patriarcales, a la corrupción del sistema penal... Y ganó. En diciembre de 2013, la joven Yakiri Rubio fue secuestrada por dos hombres que la condujeron a un hotel para violarla. Después de ultrajarla, uno de ellos intentó asesinarla. Ella acabó matando al agresor en defensa propia; sin embargo, la acusaron de homicidio calificado y la encarcelaron. La autora de este libro, Ana Katiria Suárez, es la abogada penalista que defendió a Yakiri Rubio. En una carrera contra el tiempo, después de haber tenido acceso a un expediente mutilado, su objetivo desde el primer momento fue demostrar que Yakiri actuó en legítima defensa tras haber sufrido una violación sexual. Con la pasión que caracterizó su defensa, la autora relata los pormenores de un proceso viciado desde el origen, repleto de omisiones, fallas y contubernios entre los delincuentes y la autoridad. Muy pronto, el caso se convirtió en una lucha personal por los derechos humanos y en una cruzada jurídica con perspectiva de género. Otros autores han opinado: "¡Qué sería de este país de machos donde campean la violencia, la misoginia y el odio, sin mujeres como Ana Katiria! ¡Qué sería de nosotros sin esas voces, como la suya, que no sólo claman justicia, sino que son capaces de arrancársela a un régimen que sistemáticamente nos la niega!" -Epigmenio Ibarra-
(www.gandhi.com.mx/en-legitima-defensa)

Entrevista Publicada
18/06/2017

‘Tenemos que mendigar justicia’: Ana Katiria Suárez

La abogada de 35 años se ha especializado en defender a víctimas de delitos de género, especialmente de abuso sexual. Escribió el libro En legítima defensa


CIUDAD DE MÉXICO.- Ana Katiria Suárez habla con las manos, con los ojos y con una voz potente y ligeramente ronca. Es lo que alguien en apuros esperaría de una abogada que no acepta casos fáciles y que, además, es defensora de derechos humanos. Fue ella quien logró liberar a Yakiri Rubio, presa por haber matado al hombre que la violó, y sobre cuyo proceso escribió el libro “En legítima defensa”.

¿Tienes miedo?

Sí, en una parte sí.

¿A qué le tienes miedo?

Tengo miedo a las represalias de un Estado castigador.

¿Por qué entonces te aventaste a hacer esas denuncias en el libro?

¡Porque ya no puedo más! Porque me sale de los poros, porque no me puedo quedar callada, porque cuando tuve la oportunidad de tener el espacio, no me negué. ¿Cuál sería la razón de que me negara? ¿El miedo? Nunca me ha detenido.

¿De qué estás harta?

Del miedo que le genera el sistema a los abogados y a los ciudadanos. De tener que ser demasiado condescendiente con la autoridad para que no se vayan a enojar, para que no te vayan a arruinar tu caso. Todos los días tenemos que mendigar justicia para tener un resultado apegado a la ley.

¿Crees en la ley o en la justicia?

Creo en la debida impartición de la ley para hacer justicia.

¿Y eso existe en México?

No dudo que haya servidores públicos que se esfuercen por hacerlo, pero el sistema está viciado de fondo.

El nuevo sistema de justicia penal, ¿cambió realmente las cosas? Todavía hay que lisonjear al juez...

No hablé del juez, hablo de todo un sistema, empezando por la base que es el policía de investigación. Luego está el Ministerio Público. Este sistema empieza a pudrirse desde ese nivel. A veces te encuentras jueces que resuelven acuerdos contrarios a la ley, violatorios de derechos humanos, parciales, con poca fundamentación y motivación, como si no les importara.

En México, ¿es delito ser mujer?

Es un peligro. Y la legítima defensa está viciada de misoginia. Te dicen: “te lo mereces, te lo ganaste, te lo buscaste, mejor cállate, luego nadie te va a creer”.

En México, ¿una mujer es culpable hasta que demuestre lo contrario?

En México, una mujer es culpable, aunque demuestre lo contrario. Y más cuando se trata de delitos de género.

¿Por qué?

Porque la credibilidad o la fuerza que pueda tener la palabra o el dolor o el padecimiento de una mujer frente a la sociedad se merma frente a la del atacante y frente a la autoridad.

En un capítulo narras que el entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, Édgar Elías Azar, cuando le llevaste el caso de Yakiri, puso la mano sobre tu pierna y te ofreció que fueras su novia. ¿Qué sentiste en ese momento?

Asco.

¿Qué hiciste?

Lo que hago, hacemos, todos los días cuando ocurre esto. El 99 por ciento de las litigantes, empleadas, clientas, trabajadoras de cualquier índole se han enfrentado a un comentario “súper inocente y jocoso” de un hombre con estas características. ¿Y qué tienes que hacer? Apechugas, respiras, tragas gordo, haces una bromita o lo diluyes con otro comentario y sigues. Ah, porque si reaccionas, eres una mujer que “genera bronca”, que lo único que quiere es “conflictuarse”.

¿No te preocupa que Elías Azar pueda, de alguna manera, afectar los casos que llevas?

No me puedo sentar a preocuparme. No lo estoy imputando, sólo hago un señalamiento de lo que yo viví en la oficina. El reto que vivimos todos los días los y las litigantes frente a la autoridad es el mismo: mendigar justicia.

¿Este sistema podrido tiene salvación?

Quiero pensar que sí. Que la gente deje de estar en silencio genera una esperanza.

¿Eres mujer de armas tomar?

¿Cuáles son las armas a tomar? Jajaja. No me gustan las armas. Soy una mujer consciente de que se deben tomar decisiones todos los días, unas más difíciles que otras, unas que modifican tu vida, otras que quizá pasen desapercibidas, pero las decisiones son la única herramienta para caminar.

¿Te estás convirtiendo en una rockstar de la justicia?

No, al contrario. Mi día a día es como un día antes de que me propusieran escribir el libro.

Pero te has visibilizado, el caso Yakiri te convirtió en figura pública, ahora con el libro vienen entrevistas, fama... ¿cómo manejas algo así?

No sé cómo voy a reaccionar ante algo que no siento. Yo no me siento diferente, no hablo con la gente diferente. Claro, hoy me cuido más y cuento con un equipo de seguridad que me proporciona la Secretaría de Gobernación, porque pertenezco al mecanismo de defensores de derechos humanos y periodistas.

¿Defenderías a Javier Duarte?

Por supuesto que no.

Si no fueras abogada, ¿qué es lo que más miedo te daría de enfrentar a la justicia en México?

No conocer mis derechos.

¿Cuál te gustaría que sea tu epitafio?

No quiero una lápida, no quiero piedras, quisiera sentirme por fin libre, sin miedo, no quiero un pedacito de tierra que te oprime. Mi epitafio que sea el sonido del aire. (Reforma)

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